He tenido intención de renunciar al amor, de alejarme, de desaparecer por completo con tal de no compartir toda mi miseria. Con la idea firme de que no soy suficiente y de que quien esté conmigo se está resignando, minándome la existencia pensando que habiendo tantas, dar conmigo tiene que ser un error. Me regodeo en mis razones, me convenzo de ellas y no logro aceptar otras que me hagan creer que puedo dar y mantenerme en otras manos que no sean las mías, porque no creo que puedan sostener todo eso, porque no creo que nadie deba soportar algo así. Porque me da miedo.
Y no puedo evitar sentirme tentada de conocer y disfrutar de alguien, esos arranques de euforia en los que creo que puedo hacerlo. Para luego darme cuenta de que sigo en el mismo punto y que es mejor alejarme antes de que se den cuenta de todo lo que escondo, de todo lo que me corrompe y no me deja. Me da miedo conversar y darme cuenta de que pasan los años y sigo sin tener algo que contar. Me da miedo expresar toda mi negatividad, espantarles.
Me dan miedo los demás, involucrarme con ellas, tener contacto, que desaparezcan, sentirme prescindible.